
Aleksandr Suvórov, sus últimos años
Tras su retiro, Suvórov se instaló en su finca en Konchanskoe, cerca de la ciudad de Borovichi. Desde allí comenzó a criticar los nuevos cambios introducidos en las tácticas y vestimenta militar dispuestos por el emperador Pablo I, y cuando los rumores llegaron a oídos del emperador su relación, que desde un principio era mala, empeoró al grado que la correspondencia de Suvórov era confiscada y revisada por los soldados del imperio.
En febrero de 1799 el emperador Pablo I convocó a Suvórov para volver a enviarlo al frente, en esta oportunidad el enemigo serían los ejércitos revolucionarios franceses, que se encontraban en Italia.
La campaña Italiana le significó grandes victorias al generalísimo, como Trebbia, Novi y Cassano d’Adda. Pero hacia el final, las traiciones y el accionar del ejército francés terminarían deteniendo la avanzada rusa. Mientras se encontraban en retirada, con los traidores austriacos en las inmediaciones y sus tropas diezmadas, Suvórov consiguió atravesar los Alpes sin que fuesen derrotados en ningún enfrentamiento.
Hacia el 1800 Suvórov regresa a San Petersburgo, aclamado por líderes militares y soldados, pero sin el reconocimiento de Pablo I quién le niega audiencia. La edad y las campañas habían mermado su salud, y al poco tiempo falleció.
Aleksandr Suvórov murió en desgracia, pese a sus grandes actos, debido al odio que le profesaba Pablo I. Tanto que las únicas personas distinguidas que asistieron a su funeral fueron el embajador inglés, Lord Whitworth, y el poeta Derzhavin.
Su cuerpo se encuentra enterrado en la iglesia de la Anunciación, en el monasterio Aleksandr Nevski. Alejandro I mando erigir una estatua en su honor, que se encuentra emplazada en el Campo de Marte, en San Petersburgo.
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