Desde su inicio en las morrenas de Valdái, el río Volga recorre 3700 Km. a través de Europa para desembocar en el Mar Caspio, en la ciudad de Astrakhan. Es el río más largo del continente, pero buena parte de su curso está abierto al turismo sólo desde la caída de la Unión Soviética, cuya obra monumental y filosofía de vida están todavía presentes a lo largo del río.
Su cauce se hace navegable desde Moscú, aunque la capital rusa no está realmente en el río Volga, sino que se acerca a él con un canal. Desde allí el río sigue por Uglich, Yaroslav, Kostroma, Nizhni Novgorod, Yurino, Kozmodemyansk, Kazan, Simbirsk, Samara, Saratov, Volgograd y finalmente Astrakhan.
En todo su recorrido apenas salva un desnivel de unos cientos de metros, lo que lo hace tranquilo y apacible. Además, el aprovechamiento hidroeléctrico de que ha venido siendo objeto desde los años treinta lo ha transformado casi en una sucesión de lagos. El régimen pluvial de la zona provocaba durante la primavera una concentración de lluvias muy intensa, que no se pudo aprovechar hasta la construcción de las grandes presas. La elevación del nivel del agua provocado por estas obras permitió también comunicar el río con otras cuencas hidrográficas y finalmente con el océano a través de diferentes canales.
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