
Hoy viajamos hasta la provincia de Leningrado, más puntualmente a la ciudad de Gátchina que se encuentra a 45 kilómetros de San Petersburgo.
Cuenta con una población estable de 88,500 habitantes y posee uno de los más hermosos palacios de la región. Supo ser residencia de los zares y forma parte del Patrimonio de la Humanidad, junto a la ciudad de San Petersburgo y otros edificios anexos de gran importancia histórica.
La historia de la ciudad nos cuenta que en 1499 el territorio pertenecía a Nóvgorod y luego por su anexión, al gran ducado de Moscú.
Pedro el Grande le regalaría, en 1708, Gátchina a su hermana Natalia Alexevna, y luego de su muerte convertiría la zona en un Hospital y Farmacia Real. Catalina II de Rusia, en 1765, también regalaría Gátchina, aunque en esta oportunidad a su favorito, el príncipe Grigori Orlov.
Será él quién mande a construir el lujoso palacio, con más de 600 habitaciones y un excelente jardín de corte inglés. El arquitecto responsable de la obra sería Antonio Rinaldi, quién además agrega un arco triunfal sobre la entrada al maravilloso parque.
Los artesanos italianos y rusos decoraron el interior del palacio con diferentes murales, muebles y pinturas de corte clásico.
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