
Rusia, un país que se extiende por todo el norte de Asia y por alrededor del 40% de Europa y siendo un país transcontinental, tiene en sus estepas y valles grandes caudalosos ríos que no pasan desapercibidos para el turista que busca el turismo de aventura y el contacto con la naturaleza.
Pero hay uno al igual que casi todos los ríos rusos que permanece congelado habitualmente desde principios de diciembre a finales de marzo. Nos referimos al río Kliazma, que es afluente del río Oká y a su vez afluente del río Volga y con una longitud de 686 km.
El río Kliazma nace en las Alturas de Moscú, en la parte noroeste del Óblast de Moscú, y discurre en dirección Este, bordeando en el primer tramo la parte septentrional el Parque Nacional Losinyii Ostrov, con un curso bastante serpenteante con muchos meandros.
En su recorrido baña las importantes ciudades de Noginsk y Orechovista-Zuev. Después se adentra en el territorio del óblast de Vladímir, recibiendo las fluentes al río Peksa y al Polja, cerca de la ciudad medieval de Vladímir. En el tramo final forma también la frontera con el Óblast de Nizhny Novgorod y desemboca por la izquierda en el río Oka.

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