
La nobleza en Rusia comenzó a manifestarse fuertemente a mediados del siglo XIV y posteriormente gobernaría y tendría influencia total en la vida política de país hasta la “Revolución de Octubre” en 1917.
Como en muchos otros países, la nobleza era una categoría social, pero no un título como el de condes, duques o reyes.
La obtención era hereditaria o debido a algún acto heroico destacable y remarcado por figuras de mayor autoridad.
Entre las divisiones de la nobleza destacaban los más antiguos nobles rusos, descendientes de Rurik y Gediminas. Y también los boyardos que incluían a Shuyskies, Galitzins, Khilkoffs, Gorchakvos y Chelyadnins.
Después estaban los tres títulos nobiliarios, príncipe, conde y barón, los títulos hereditarios, los personales relacionados con méritos propios y aquellos que no tenían ninguna parcela de tierra asignada y eran otorgados por un servicio hacia el estado o el poder gobernante de turno.
Como en la mayoría de los países de Europa, los nobles empezaron a ganar influencias a mediados del siglo XII y XIII como parte de los grupos militares que trabajaban al servicio de un príncipe o un boyardo en plena Edad Media.
Su conversión en señores feudales vendría acompañada por divisiones de la tierra y sometimiento de los granjeros que pasarían a responder a los diferentes dueños de las parcelas, siempre con el consentimiento de una figura mayor, como podía ser el príncipe.
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