La Plaza Roja de Moscú es el símbolo de este gran país. Un rectángulo de 70 mil metros cuadrados que ha sido escenario de los más importates sucesos en la historia rusa. Es una experiencia inolvidable contemplar desde su suelo la Iglesia de San Basilio, la Catedral de la Asunción, la estatua de Lenin, la Torre del Salvador, el Kremlin o el Palacio del Congreso. Caminar por sus calles adyacentes y que rodean, por ejemplo, el recinto del Kremlin son antiguas y señoriales que nos trasladan a la época de los Zares.
Y sobre el nombre de Plaza Roja no es debido al color del edificio, ni debido al rojo comunista. En verdad deriva de una palabra rusa que significa “rojo”, pero que en el idioma antiguo significaba “bello”. Otra creencia es que el rojo viene de la sangre vertida en las ejecuciones públicas que se realizaban antiguamente.
También es placentero conocer la estación del metro más cercana al Kremlin, de espectacular diseño, o visitar en la Plaza Teatralnaya, donde se encuentra el famoso Teatro Bolschoi con su fachada de estilo neoclásico coronada por el carro de Apolo y sus cuatro caballos. Moscú es una ciudad de arte y cultura escénica; sus 72 teatros asi lo ameritan.
Una vez que bajemos del metro nos encontramos ya en la Plaza Roja que, con sus 695 metros de largo por 130 de ancho, es la puerta de bienvenida a Moscú. Claro, luego de estar frente al Kremlin también nos encontraremos con La Catedral de Kazán y la de San Basilio, situada en la parte sur de la plaza. Y la verdad que su estructura nos sorprende. Con su colorido exótico, y sus cúpulas en forma de turbantes, su historia es cuando menos llamativa, pues precisamente, la forma de estas cúpulas se les debe a los turbantes que usaban los tártaros que habían sido aniquilados en la Batalla de Kazán por las tropas rusas. El autor de esta masacre, en la que murieron muchos tártaros a los que les cortaron la cabeza, fue Iván El Terrible.
Cabe destacar también que los arquitectos de esta Catedral, conocida también como la Catedral de la Intercesión. fueron cegados por el zar para evitar que pudieran construir un edificio similar. Su construcción comenzó en 1555 y acabó en 1578, cuando se construyó la décima de sus torres sobre el sepulcro de San Basilio. En fin, será una plaza roja por la sangre derramada en su suelo, pero llena de historia y un legado que todos debemos preservar y conocer. Un emblema de toda la humanidad.
Tags: Ivan El Terrible, Kazan, Kremlin, Lenin, Moscu, Plaza Roja, San BasilioArtículos relacionados



0 Comentarios en “La Plaza Roja de Moscú”