
La última vez que abordamos la Revolución Decembrista hablamos de la formación de dos sociedades, la del norte y la del sur, que tenían diferentes puntos de vista sobre la manera en la cuál había que implementar una futura constitución.
Nikita Muraviev, una de las figuras de la Sociedad del Norte, introdujo un cambio intelectual muy grande al reemplazar la idea del derecho absoluto del zar a gobernar. Como buen discípulo de las ideas de Robespierre, Muraviev sostenía que la soberanía del estado era del pueblo ruso, y de allí se delegaba en al figura del zar.
Kondrati Ryléyev, el otro jefe de la sociedad, era mucho más radical, sosteniendo que el zar debía morir si no aceptaba las limitaciones al absolutismo. Ambos jefes concordaban en que, una vez aceptada la constitución, habría tiempo para temáticas como la liberación de los siervos y la conformación de una república.
Por otro lado, la Sociedad del Sur liderada por Pavel Pestel había redactado una constitución aún más radical. Destrucción del régimen zarista e introducción a la república a través de una dictadura de carácter transitorio. Además, Pestel planeaba destruir toda posibilidad de que los Romanov ascendieran nuevamente al poder.
En sus planes se llamaba a un golpe de estado para resolver la inestabilidad política y se buscaría asesinar a toda la familiar imperial para eliminar sus rastros de la historia rusa. Una vez en el poder, la Sociedad del Sur podría reconocer la autonomía política y cultural de Polonia (uno de los temas más acuciantes de la política regional de la época) y comenzar con la reforma agraria.
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