La Catedral de San Basilio, originalmente conocida como Catedral de la Intercesión de la Virgen en el Montículo, es un catedral localizada en la Plaza Roja y es reconocida mundialmente por sus nueve impactantes cúpulas. La Catedral está dedicada a un pescador llamado Basilio, que se suponía que era vidente y sanaba a los pobres. La construcción de la catedral fue ordenada por el zar Iván el Terrible y se realizó entre 1555 y 1561. En 1588 el zar Fiodor Ivanovich ordenó que se agregara otra capilla, sobre la tumba de San Basilio, santo por el cual se empezó a llamar popularmente la catedral.La idea original consistía en construir un grupo de capillas, cada una dedicada a cada santo en cuyo día el zar Iván ganó una batalla. Una torre central combina estas áreas en una sola catedral. El diseño se basa en el de iglesias contemporáneas de techo en forma de bulbo, tales como la Iglesia de San Juan Bautista en Dyakovo y la Iglesia de la Ascensión en Kolomenskoye. Se alza majestuosa, teniendo todos sus acabados una belleza máxima conseguida por la buena combinación de colores. La capilla del centro, se destaca bastante por el iconostasio en oro y las pinturas dedicadas a la virgen y a su hijo. En todo su alrededor, van formándose las demás capillas que se entrelazan desde la entrada principal hasta el primer piso.
Las ocho torres con terminadas con cúpulas en forma de cebolla se colocan alrededor de una novena espira central, formando todo el conjunto una estrella de ocho puntas. El número ocho lleva un gran significado religiosa; denota el día de la resurrección de Cristo (el octavo día por el calendario judío antiguo) y el reino divino prometido – el reino del Octavo Siglo, que comenzará después de la segunda venida de Cristo. La estrella de ocho puntas simboliza la iglesia cristiana como luz de guía a la humanidad, enseñándonos el camino a Jerusalén y representa a la Virgen María, representada en la iconografía Ortodoxa con un velo decorado con tres estrellas de ocho puntas.
La iglesia se ha salvado de la destrucción varias veces durante la historia tumultuosa de la ciudad. La leyenda dice que Napoleón quedó tan impresionado por la catedral que quiso llevársela a París con él, pero careciendo a la tecnología para hacerlo, ordenado a cambio que fuera destruida con las armas usadas por los franceses en la ciudad. Los franceses cargaron barriles de pólvora y encendieron sus fusibles, pero una llovizna milagrosa y repentina ayudó a extinguir los fusibles y prevenir la explosión.
La Catedral es hoy en día una filial del Museo Histórico, y se le han hecho trabajos de reparación a fin de que los visitantes puedan verla en todo su esplendor. Su interior contrasta con su exterior, ya que es mucho más modesto en su decoración, y conserva un ambiente más íntimo y austero, basado en la iluminación tenue, y los diseños florales en colores pasteles. Todo un símbolo de la arquitectura rusa.
Artículos relacionados




0 Comentarios en “San Basilio, el símbolo de Moscú”