
Tver, en el noroeste de la Federación Rusa, es una ciudad que se encuentra a 100 kilómetros de la capital, Moscú.
Una población de 455.000 habitantes, un puerto sobre el río Volga y su conexión con las líneas ferroviarias y automovilísticas que unen Moscú y San Petersburgo, la convierten en una interesante ciudad de paso para cualquier viajero.
En 1240 Tver fue la capital del principado de Tver (luego llamado Gran Principado), que estuvo enfrentado largo tiempo con el Principado Moscovita, hasta que en 1485 fue absorbido por este último.
Los Mongoles, liderados por Ivan III y luego por Ivan el Terrible, atacaron varias veces Tver, y en 1763 el pueblo fue reducido a cenizas y más tarde reconstruido por obra y gracia de Catalina la Grande.
La arquitectura de la ciudad esta compuesta por varios edificios de los siglos 18 y 19, así como plazoletas y estructuras tradicionales rusas.
Entre 1931 y 1990 la ciudad fue llamada Kalinin, en honor al presidente de la Unión Soviética Mikhail Kalinin, pero luego volvió a utilizarse el nombre antiguo.
La iglesia más antigua, que sobrevivió al fuego, data de 1564 y sirve como punto de encuentro y atractivo turístico que le concede majestuosidad a las calles de Tver.
El palacio Putyevoi, diseñado por los arquitectos Matvey Kazakox y Carlo Rossi a finales del siglo 18, funciona como una galería de arte con una hermosa colección de pinturas de maestros como Rocotov, Antropov y Brovikovsky.
La ciudad y sus edificios principales, así como la diagramación en general, están diseñadas para responder a los caprichos del río Volga y sus tributarios, Tmaka y Tvertsa, de donde se supone surgió el nombre de la ciudad.
Finalmente, aunque hay mucho más para visitar y volveremos sobre nuestros pasos para ver Tver, hay que hablar de la hermosa pieza arquitectónica que es el Putyevoi Dvortes, un palacio construido para Catalina II, para que descansara en sus viajes entre Moscú y San Petersburgo.
Artículos relacionados



0 Comentarios en “Visitando Tver”