
Volvemos a hablar sobre la figura de Yaroslav I, el sabio, uno de los príncipes más importantes de la dinastía Rurik, famoso por unir los principados de Kiev y Novgorod.
Las guerras y batallas con su hermano Svyatopolk terminaron definitivamente en 1019, y su primera medida al hacerse con el control de Kiev fue otorgar privilegios y recompensas a los ciudadanos de Novgorod que lo ayudaron durante el conflicto.
Por su parte, los novgorodianos respetaban a Yaroslav más que a ningún otro príncipe de Kiev, tanto es así que nombraron Yaroslavovo Dvorishche (Corte de Yaroslav) a la residencia cercana al mercado principal.
Sus políticas internacionales buscaban la unidad de los pueblos eslavos para enfrentar el avance de la influencia bizantina. También se encargo de la construcción de varios fuertes para defender las localidades de los grupos bárbaros que avanzaban por el sur.

De esta época son Yuriev, Korsun, Boguslav y Kaniv, entre otros fuerte defensivos. La victoria definitiva sobre los Percheg, en 1036, fue motivo para la construcción de la Catedral de Santa Sofía, mientras que otros monumentos en honor a Yaroslav y sus obras incluyen las Puertas Doradas de Kiev.
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